¿Puede el dapoxetina a largo plazo curar definitivamente la eyaculación precoz?
El dapoxetina, comercializado bajo el nombre de marca Priligy® y conocido comúnmente como «Bilijin» en algunos contextos de habla china, es un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS
El dapoxetina, comercializado bajo el nombre de marca Priligy® y conocido comúnmente como «Bilijin» en algunos contextos de habla china, es un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS) aprobado específicamente para el tratamiento del eyaculación precoz (EP) en hombres adultos. Sin embargo, es fundamental aclarar que su uso prolongado no constituye una cura definitiva de esta alteración sexual.
La eyaculación precoz se considera un trastorno multifactorial, con componentes biológicos, psicológicos y conductuales. La dapoxetina actúa modulando la neurotransmisión serotoninérgica en las vías centrales involucradas en el control del reflejo eyaculatorio, lo que permite aumentar significativamente el tiempo intravaginal hasta la eyaculación (IELT) y mejorar la percepción subjetiva de control. Sus efectos son simptomáticos y reversibles: funcionan mientras se administra el fármaco, pero no modifican las causas subyacentes del trastorno.
No existe evidencia científica robusta que demuestre que el tratamiento crónico con dapoxetina —ni con ningún otro fármaco actualmente disponible— pueda erradicar permanentemente la EP. Estudios de seguimiento a largo plazo indican que, tras la suspensión del medicamento, la mayoría de los pacientes recupera sus patrones previos de respuesta eyaculatoria. Por ello, su indicación está orientada al manejo sintomático, no a la resolución etiológica.
El abordaje integral de la eyaculación precoz debe incluir, además del tratamiento farmacológico cuando está indicado, intervenciones psicológicas (como la terapia cognitivo-conductual o técnicas de entrenamiento sexual), educación sexual adecuada y, en su caso, evaluación de comorbilidades como ansiedad, depresión o disfunción eréctil. La decisión sobre la duración del tratamiento debe individualizarse, considerando eficacia, tolerabilidad y objetivos terapéuticos del paciente, siempre bajo supervisión médica especializada.