¿El beso entre parejas puede alterar la composición corporal y afectar el peso?
Un reciente estudio científico ha desmentido una creencia popular: besar a una persona no modifica la composición del microbioma intestinal ni altera el peso corporal de forma significativa. Aunque lo
Un reciente estudio científico ha desmentido una creencia popular: besar a una persona no modifica la composición del microbioma intestinal ni altera el peso corporal de forma significativa. Aunque los besos intensos pueden transferir hasta 80 millones de microorganismos entre las personas, esta transmisión es temporal y no conduce a cambios duraderos en la flora bacteriana digestiva.
La microbiota intestinal —conjunto complejo de bacterias, virus, hongos y arqueas que habitan el tracto gastrointestinal— se establece principalmente durante los primeros años de vida y se mantiene relativamente estable en la edad adulta. Factores como la dieta, el uso de antibióticos, el estrés crónico y las enfermedades inflamatorias intestinales tienen un impacto demostrado sobre su diversidad y equilibrio. En cambio, la interacción social cotidiana, incluidos los besos, no figura entre los determinantes clínicamente relevantes de su configuración.
Investigaciones realizadas mediante secuenciación del gen 16S rRNA en muestras fecales de parejas han confirmado que, pese a una mayor similitud microbiana entre cónyuges comparada con individuos no emparejados, dicha coincidencia se atribuye fundamentalmente al compartimiento de hábitos alimentarios, entorno físico y estilo de vida —no a la transmisión directa por contacto bucal.
En resumen, aunque el beso es una expresión íntima con efectos psiconeuroendocrinos comprobados —como la liberación de oxitocina y reducción de cortisol—, carece de influencia fisiológica sobre el metabolismo energético, la regulación del apetito o la adipogénesis. La gestión del peso sigue dependiendo de factores bien establecidos: ingesta calórica neta, actividad física regular, calidad del sueño y salud metabólica integral.