¿Puede el consumo de gelatina de asno (ejiao) causar pubertad precoz en niños de 8 años?
La ingesta de jalea de cola de burro (ejiao) por parte de niños de 8 años no está asociada científicamente con el desarrollo precoz de la pubertad. El ejiao es un producto tradicional chino elaborado
La ingesta de jalea de cola de burro (ejiao) por parte de niños de 8 años no está asociada científicamente con el desarrollo precoz de la pubertad. El ejiao es un producto tradicional chino elaborado principalmente a partir del colágeno hidrolizado obtenido de la piel de asno, y su uso se centra en la medicina tradicional china para tratar cuadros de anemia, fatiga o debilidad postoperatoria, siempre bajo supervisión profesional.
No existe evidencia clínica rigurosa que vincule el consumo moderado de ejiao —ni de sus derivados como los dulces a base de esta sustancia— con alteraciones endocrinas ni con la aparición temprana de caracteres sexuales secundarios. La pubertad precoz, definida como el inicio de la maduración sexual antes de los 8 años en niñas y antes de los 9 años en niños, suele tener causas multifactoriales: genéticas, neurológicas, metabólicas o, en algunos casos, relacionadas con exposición a disruptores endocrinos ambientales o sobrepeso significativo.
Es importante destacar que los productos comerciales de “galletas de ejiao” pueden contener azúcares añadidos, grasas saturadas u otros ingredientes no recomendables para la dieta infantil habitual. Su consumo frecuente podría contribuir al exceso calórico y, de forma indirecta, favorecer la obesidad —un factor de riesgo conocido para la pubertad temprana, especialmente en niñas—. Por ello, la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica recomienda priorizar una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas magras y cereales integrales, evitando suplementos no validados científicamente en población pediátrica.
Ante cualquier duda sobre el uso de productos tradicionales en niños, debe consultarse siempre con un pediatra o un endocrinólogo infantil. El tratamiento de condiciones como la anemia o la astenia debe basarse en diagnóstico preciso y terapéutica fundamentada en evidencia, no en prácticas empíricas sin respaldo científico.