¿Por qué me duele levemente la parte superior derecha del abdomen?
El dolor sordo o leve en la región derecha superior del abdomen (también denominada cuadrante superior derecho o QSR) es un síntoma frecuente que puede tener múltiples causas, desde afecciones benignas y autolimitadas hasta patologías graves que requieren evaluación médica urgente. Esta zona alberga órganos clave como el hígado, la vesícula biliar, parte del conducto biliar común, el duodeno (primera porción del intestino delgado), una porción del colon ascendente y, en algunos individuos, la superficie inferior del diafragma.
Entre las causas más comunes se encuentran los trastornos hepatobiliares: la colecistitis aguda o crónica —especialmente si el dolor empeora tras ingerir alimentos grasos—, los cálculos biliares (colelitiasis), la colangitis o la disquinesia biliar. También es frecuente el dolor asociado a hepatitis viral o tóxica, esteatosis hepática (hígado graso), o incluso una hepatomegalia secundaria a congestión pasiva en insuficiencia cardíaca derecha.
Otras posibilidades incluyen úlceras pépticas duodenales, pancreatitis aguda (aunque el dolor suele ser más intenso y centrado epigástricamente, puede irradiarse hacia la derecha), neumonía o pleuritis del lóbulo inferior derecho, y, en mujeres en edad fértil, patologías ginecológicas como torsión de quiste ovárico derecho o embarazo ectópico tubárico derecho —aunque este último suele acompañarse de sangrado vaginal y signos de alarma.
Es fundamental considerar factores asociados: fiebre, ictericia (piel o escleróticas amarillentas), náuseas, vómitos, fiebre, pérdida de apetito, pérdida de peso inexplicada, heces acólicas o orina oscura. La aparición súbita de dolor intenso, rigidez abdominal, signos de shock o alteraciones de conciencia exigen atención médica inmediata, ya que podrían indicar perforación, obstrucción biliar aguda o sepsis.
Ante un dolor persistente, recurrente o progresivo en esta región, se recomienda acudir a consulta médica para una evaluación clínica completa, que incluya anamnesis detallada, exploración física (incluyendo signo de Murphy) y, según sospecha diagnóstica, estudios complementarios como ecografía abdominal, análisis de función hepática, bilirrubinas, enzimas hepáticas (ALT, AST, GGT, fosfatasa alcalina), amilasa/lipasa y, en casos seleccionados, resonancia magnética o colangiopancreatografía por resonancia (CPMR).