¿Qué hacer ante los mareos y dolores de cabeza después de un aborto?
Tras un aborto —ya sea espontáneo o inducido— es relativamente frecuente experimentar síntomas como mareo, vértigo o cefalea. Estos pueden deberse a múltiples causas fisiológicas y psicológicas: pérdida súbita de hormonas sexuales (especialmente estrógenos y progesterona), anemia por pérdida de sangre, deshidratación, hipotensión ortostática, estrés emocional intenso o fatiga física. En algunos casos, también pueden estar relacionados con complicaciones como infección uterina, coágulos residuales o alteraciones tiroideas secundarias.
Es fundamental descartar causas graves: si el mareo o la cefalea son intensos, persistentes más de 48–72 horas, acompañados de fiebre >38 °C, sangrado abundante (más de una compresa cada dos horas), dolor abdominal severo, visión borrosa, confusión o rigidez de nuca, debe acudirse de inmediato a urgencias, ya que podrían indicar sepsis, hemorragia activa o preeclampsia atípica.
En ausencia de signos de alarma, se recomienda reposo relativo, hidratación adecuada con líquidos ricos en electrolitos, ingesta suficiente de hierro y ácido fólico (especialmente si hubo pérdida sanguínea significativa), y evitar cambios bruscos de posición para prevenir la hipotensión ortostática. El manejo del estrés mediante técnicas de respiración, apoyo psicológico o consejería especializada también es clave, dado el impacto emocional del evento.
Si los síntomas persisten más de una semana o interfieren con las actividades cotidianas, se debe consultar con un ginecólogo o médico de atención primaria para valoración integral: hemograma completo, ferritina, función tiroidea, presión arterial y, si procede, ecografía pélvica. No se recomienda automedicación con analgésicos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) sin evaluación previa, especialmente si hay riesgo de alteración de la coagulación o úlcera péptica.