¿Por qué huele mal la nevera?
Los olores desagradables que aparecen en los refrigeradores suelen ser el resultado de procesos biológicos y químicos específicos, no simplemente de «suciedad» acumulada. El principal causante es la p
Los olores desagradables que aparecen en los refrigeradores suelen ser el resultado de procesos biológicos y químicos específicos, no simplemente de «suciedad» acumulada. El principal causante es la proliferación de microorganismos —como bacterias psicrofílicas (capaces de crecer a temperaturas refrigeradas) y levaduras— sobre restos orgánicos: alimentos caducados, derrames no limpiados, envases abiertos con residuos o incluso superficies porosas como las juntas de goma de las puertas, donde se acumulan biofilms.
Otro factor clave es la descomposición anaerobia de proteínas y grasas, especialmente en zonas de menor circulación de aire —como compartimentos cerrados o detrás de los cajones—, lo que genera compuestos volátiles sulfurados (por ejemplo, sulfuro de hidrógeno y mercaptanos), responsables del característico olor a huevo podrido o a humedad rancia. Asimismo, ciertos alimentos intensamente aromáticos —como pescado, queso azul o cebolla— liberan moléculas volátiles que se adsorben en plásticos, sellos y filtros del sistema de circulación de aire, persistiendo incluso tras su retirada.
La humedad excesiva, derivada de una mala ventilación, condensación crónica o obstrucción del desagüe del evaporador, favorece tanto el crecimiento microbiano como la oxidación de lípidos (rancidez), amplificando los olores. En algunos modelos con filtros de carbón activado, su saturación también contribuye al fallo en la captura de compuestos odoríferos.
Para prevenir estos olores, se recomienda una limpieza periódica con soluciones neutras (nunca cloro ni amoniaco, que pueden dañar sellados y generar gases tóxicos), revisión semanal de fechas de caducidad, almacenamiento adecuado en recipientes herméticos y sustitución regular de filtros según indicaciones del fabricante. Si el olor persiste tras una limpieza profunda, debe descartarse una fuga de refrigerante o un fallo en el sistema de drenaje, que requieren evaluación técnica especializada.