¿Qué licor medicinal es más eficaz para aliviar el dolor de espalda?
El dolor lumbar es una de las causas más frecuentes de consulta médica en adultos, con una prevalencia estimada que supera el 80 % a lo largo de la vida. Aunque algunos pacientes recurren a remedios t
El dolor lumbar es una de las causas más frecuentes de consulta médica en adultos, con una prevalencia estimada que supera el 80 % a lo largo de la vida. Aunque algunos pacientes recurren a remedios tradicionales como los licores medicinales —conocidos en China como «jiu», infusos alcohólicos de hierbas—, la evidencia científica actual no respalda su eficacia ni seguridad para el tratamiento del lumbago.
Desde el punto de vista fisiopatológico, el dolor lumbar puede originarse en estructuras músculo-esqueléticas (como contracturas, hernias discales o artrosis facetaria), alteraciones neurológicas (radiculopatías) o, en casos menos comunes, procesos sistémicos (infecciosos, inflamatorios o neoplásicos). Su manejo debe basarse en un diagnóstico diferencial riguroso y en intervenciones validadas: educación terapéutica, ejercicio físico supervisado, analgesia escalonada según la intensidad del dolor (paracetamol, AINEs, y, excepcionalmente, opioides de corta duración) y, cuando corresponde, fisioterapia o infiltraciones guiadas por imagen.
Los licores medicinales no están regulados como medicamentos en la mayoría de los países occidentales ni cuentan con ensayos clínicos controlados que demuestren su eficacia, biodisponibilidad o perfil de interacciones farmacológicas. Además, el etanol presente en estos preparados puede potenciar efectos adversos de otros fármacos, afectar la función hepática y contraindicarse en patologías como la hipertensión arterial, las neuropatías periféricas o los trastornos del estado de ánimo.
La Sociedad Española de Reumatología y la European Guidelines for the Management of Chronic Low Back Pain desaconsejan expresamente el uso de productos herbales no estandarizados o alcoholizados para el tratamiento del dolor lumbar. En su lugar, recomiendan priorizar estrategias basadas en la evidencia, individualizadas según la gravedad, duración y factores de riesgo psicosociales del paciente.
Ante episodios recurrentes o persistentes de lumbalgia, lo fundamental es acudir a un profesional sanitario capacitado —médico de familia, reumatólogo o especialista en medicina física y rehabilitación— para descartar causas secundarias y establecer un plan terapéutico integral, seguro y sostenible.