¿Cómo tratar rápidamente una fractura del hueso nasal izquierdo?
La fractura del hueso nasal izquierdo es una lesión relativamente frecuente, especialmente tras traumatismos faciales como caídas, golpes directos o accidentes deportivos. Aunque suele ser estable y n
La fractura del hueso nasal izquierdo es una lesión relativamente frecuente, especialmente tras traumatismos faciales como caídas, golpes directos o accidentes deportivos. Aunque suele ser estable y no siempre requiere intervención quirúrgica, su manejo adecuado es clave para prevenir complicaciones como deformidad estética, obstrucción nasal crónica o alteraciones en la función respiratoria.
El tratamiento inicial se centra en el control del edema y el sangrado: se recomienda aplicación de frío local durante las primeras 48 horas, elevación de la cabeza al dormir y evitación de manipulaciones innecesarias de la nariz. Si existe epistaxis activa, se realiza compresión nasal bilateral durante 10–15 minutos y, en casos persistentes, se puede requerir taponamiento anterior con gasa impregnada en solución vasoconstrictora.
La evaluación radiológica no es sistemática; la tomografía computarizada (TC) de senos paranasales solo se indica ante sospecha de fracturas complejas, afectación de estructuras adyacentes (como el tabique nasal o los senos frontales) o cuando hay signos clínicos sugestivos de inestabilidad ósea. En fracturas desplazadas sin complicaciones, la reducción cerrada —realizada bajo anestesia local entre los días 3 y 7 tras el trauma— permite restablecer la alineación anatómica y minimizar secuelas funcionales y estéticas.
Tras la reducción, se instaura un período de inmovilización con férula nasal externa durante 5–7 días, junto con profilaxis antibiótica breve si existe riesgo de infección. Se aconseja evitar esfuerzos físicos intensos, estornudos forzados y contacto traumático durante al menos tres semanas, tiempo necesario para la consolidación ósea inicial.
Un seguimiento clínico a las 2–3 semanas permite valorar la simetría facial, la permeabilidad nasal y la ausencia de crepitación o movilidad patológica. En caso de mal resultado funcional o estético, se considera la rinoplastia correctiva tras un mínimo de 6 meses, una vez completada la remodelación ósea.